El rol o papel que desempeñamos los abogados es una construcción social o cultural, que a partir de las exigencias que la sociedad impone, nos convierte en científicos del derecho y nos habilita a desempeñarnos desde lo técnico y la legalidad, a participar en nombre de otro en su lucha por la justicia.

Si bien nuestra tarea como profesionales es la de asesorar, orientar y representar a nuestros clientes en asuntos legales, para poder desempeñar correctamente nuestra labor debemos contar con diferentes aptitudes y requisitos los cuales desarrollaremos en este posteo.

La historia y la sociología dan cuenta de que sociedades primitivas y aun en grupos étnicos que la figura del mediador, es de alguien que interviene como tercero en la solución de los conflictos.

En las sociedades modernas de hoy en día gran parte de esa función la cumplen los abogados como expertos en el conocimiento y manejo de las reglas establecidas para gobernar las relaciones entre personas y entre estas y su respectiva organización de Estado social. 

El perfil de un buen abogado del siglo XXI incluye tanto habilidades cognitivas como cualidades personales. Además, debe contar con las competencias cognitivas, comunicativas, éticas, y responsabilidad profesional e investigativa, lo que pueden lograrse con una formación más humanista, rescatando los valores y principios que deben orientar su desempeño, como un noble servicio de vocación para la defensa y permanente promoción de los derechos humanos y de la solución pacífica de los conflictos.

Es importante fomentar el desarrollo de habilidades como la capacidad de escucha, la empatía, la comprensión, la capacidad negociadora y conciliadora, la búsqueda de la justicia y del desarrollo humano.  El desempeño profesional basado en principios que sustentan los derechos humanos, como la solidaridad, la autonomía y la dignidad humana, es fundamental para los abogados en un momento histórico que atraviesa el país. 

Por otro lado, no pueden olvidarse las competencias comunicativas, como competencia verbal, la redacción, interpretación, argumentación, oratoria y la aplicación de la lógica en la solución de problemas sometidos a su estudio.

También influyen en el perfil conciliador, tendencias del Derecho como la negociación, los mecanismos alternos de solución de conflictos, la conciliación como requisito de procedibilidad, y la necesidad de construir una sociedad con buenas bases para la convivencia.

La resolución de conflictos como competencia de los profesionales del derecho, implica trabajar de cerca con seres humanos, lo cual no es fácil, pues los diferentes estados de ánimo y personalidades hacen que las relaciones interpersonales tengan cierto grado de complejidad.   La relación profesional de los abogados con sus clientes o representados, o con las personas que deben orientar, o a quien prestan un servicio de acceso a la justicia, debe estar caracterizada por la ética profesional.

En especial, los  conciliadores  y  conciliadoras,  tanto  en  derecho  como en equidad, deberán cuidar que sus  relaciones profesionales se caractericen por  la empatía y la comprensión de los conflictos sometidos  a su consideración. Para ello será importante el desarrollo de habilidades personales, un buen manejo de su dimensión afectiva y comunicativa. Por supuesto, también se requiere entrenamiento en técnicas de conciliación y negociación.

Otra habilidad sumamente importante para el abogado actual, cualquiera sea su ámbito de desempeño, es el trabajo en equipo, tanto disciplinario como interdisciplinario.

Los valores que se deben promover en este caso son la responsabilidad, la disciplina, la solidaridad y principalmente el respeto. Cómo así, las inteligencias intrapersonal e interpersonal, es decir, el desarrollo de inteligencias múltiples, son importantes para el desempeño profesional de los abogados, motivo por el cual, su desarrollo  debe ser una prioridad para el logro del perfil del abogado en la actualidad.

La adaptación a los cambios, la capacidad de entender al otro a partir de la comprensión de la comunicación no verbal, el reconocimiento de sus fortalezas y debilidades, son consideradas habilidades básicas en la concepción de inteligencia exitosa.

Podemos mencionar también que las habilidades cruciales en las dos últimas décadas son las habilidades para trabajar en equipo y la capacidad para adaptarse a los cambios.  Esta competencia resulta muy importante teniendo en cuenta el mundo cambiante y globalizado en que los profesionales se mueven hoy día

Los empresarios buscan actualmente en sus trabajadores capacidad de escucha y de comunicarse verbalmente; adaptabilidad y capacidad de dar una respuesta creativa ante los contratiempos y los obstáculos; capacidad de controlarse a sí mismo, confianza, motivación para trabajar en la consecución de determinados objetivos, eficacia grupal e interpersonal y potencial de liderazgo.

 Estudios afirman que un buen profesional debe contar con la  competencia  emocional esta  es la capacidad  adquirida  de la  inteligencia  emocional  que  da  lugar  a  un  desempeño  laboral sobresaliente;  según  esto,  la  inteligencia  emocional  determina  la capacidad potencial de que se dispone para aprender las habilidades prácticas basadas en uno de los siguientes elementos compositivos: la conciencia de uno mismo, la motivación, el autocontrol, la empatía y la capacidad de relacionarse.

La inteligencia emocional está conformada por la competencia personal y la competencia social. La primera se refiere a la conciencia de uno mismo, la autorregulación, la motivación, la dirección de la propia vida, entre otras habilidades. La segunda se refiere a empatía y demás habilidades sociales.

 Por otro lado, Entre las principales tendencias del perfil del abogado se encuentran el profundo conocimiento de la Constitución, en el marco de la constitucionalización del derecho, el compromiso con la defensa de los derechos  humanos,  la  comprensión  y  buen  desenvolvimiento tecnológico en el mundo globalizado, el conocimiento de las técnicas de negociación y conciliación, así como de los mecanismos alternativos de solución de conflictos.

En síntesis, para mantenerse vigente una profesión, no solo se requiere la demostración de necesidades sociales, sino que dicha profesión sea capaz de reinventarse y responder a tales necesidades y cambios sobrevinientes en  el  objeto  de  estudio  y  en  la  aplicación  de  los  conocimientos. 

Un abogado conciliador por lo tanto, ha redefinido su misión personal y su ejercicio profesional, considerando aspectos que anteriormente  no  eran  importantes  en  la    formación  de abogados,  tradicionalmente  legalista, Es decir, debe experimentar un cambio de mentalidad y a su vez ser capaz de influir en el cambio de otras personas a quienes asesora en el manejo de sus conflictos.

Por ello es importante en  la  formación  de  los  abogados  el desarrollo de competencias cognitivas y socioafectivas que permitan a los futuros profesionales un buen desempeño en el mundo laboral contemporáneo;  entendiendo  la  competencia  como  el  conjunto  de conocimientos,  actitudes,  valores,  habilidades  y  destrezas  que desarrolla un individuo en un campo o área específica. El reto para los abogados del siglo XXI es que contribuyan a la construcción de una sociedad más justa y  solidaria,  en la cual  se  favorezca  la  igualdad,  el  respeto  por  los  derechos  humanos y  la  convivencia  pacífica.


Podcast: ¿Quién es un buen abogado?

https://open.spotify.com/episode/4yo0FxuZuYhD9ka1t319Pd?si=gtVQvR-3QQqdq2B3h1E4fA&utm_source=whatsapp&nd=1


Ahora bien, ya hablamos de todos los aspectos positivos que debe tener un buen profesional a la hora de desarrollar su labor como abogado, pero ¿Qué pasa cuando no existe la capacitación correspondiente?.


"No estamos capacitados": abrazo a Tribunales contra los nuevos Códigos Procesales


Optamos por esta noticia ya que es un claro ejemplo de la falta de capacitación que otorga la justicia. Nosotros creemos que la capacitación es fundamental para el perfeccionamiento de los abogados del siglo XXI. Y como la falta de la misma, tiene consecuencias directas e indirectas.

Es sumamente necesario que se adopten medidas para aceitar estas faltas, que afectan de una manera incisiva en la sociedad. 

"Yo a los abogados los cubro sacando un seguro de mala praxis, pero nos gusta llevarle soluciones a la gente. No es una lucha contra nadie, vamos a acompañar los cambios que deban acompañarse como hicimos con el expediente digital", Si ni los mismos operadores jurídicos pueden desarrollarse como profesionales y perfeccionarse a la vez, armándose de experiencia y conocimiento. Como pretendemos avanzar como un pais que brinde seguridad jurídica. Nosotros creemos que las bases de un pais están tanto en sus leyes y normas como en su capacidad de avanzar, y mejorar constantemente su sistema jurídico. 

Faltas como estas nos llevan a ralentizar y retroceder en el proceso de perfeccionar dicho sistema. 

A fin de conclusión, esperamos que hayan podido quedarse con un punto de vista diferente. Asimismo, habernos seguido y entendido hacia donde apuntamos con todo esto. Los abogados del siglo XXI y los profesionales en general, tienen en sus manos el rumbo de la sociedad. Siendo esta una responsabilidad importantísima. 

Debido a esto, este tema en particular nos parecía sumamente importante de tratar en este blog.